A raíz de haber asistido a una boda este pasado fin de semana, he vuelto a ir a misa, hecho, que no sucedía desde hace más de un año. A pesar de considerarme un defensor a ultranza de los valores cristianos, y de haber estado, apenas hace dos años, de monitor de confirmación en la parroquia de mi barrio, el "divorcio" entre la Iglesia y yo, es ya un hecho irrevocable.
Desde que tengo memoria, el cristianismo ha estado presente en mi vida, mi familia es cristiana, y la mayoría de mis amigos, también. Me bautizaron, hice la Comunión sin saber muy bien lo que era, pero ya en mi adolescencia decidí sin ningún tipo de presión, mis hermanos optaron por lo contrario, renovar mi fe católica mediante el sacramento de la Confirmación; pero a pesar de todo esto, y muy posiblemente debido a ello, he sabido diferenciar muy claramente el cristianismo, es decir, sus valores, de la Iglesia como institución en sí.
El cristianismo me resulta imprescindible, me parece la religión, ética, moral, ley universal, o como se quiera llamar, idónea para la convivencia, progreso y bienestar del ser humano. Sus valores: generosidad, humildad, paciencia, templanza, caridad, diligencia, y tratar al prójimo como desearíamos que nos traten a nosotros, son irreemplazables, y por ello debemos conservarlos; he aquí el sustento de gran parte de mi ideología conservadora.
Por otro lado esta la Iglesia, que tiene sus cosas buenas, como sus fieles, que realizan labores de beneficencia, integración, educación, ayuda social, etc. ya sea directamente, mediante las diferentes congregaciones religiosas, como las Misioneras de la Caridad o los Salesianos, o indirectamente, colaborando en diferentes asociaciones católicas, como Cáritas, Manos Unidas o Intermón; que enaltecen el cristianismo y lo colocan como un bien social, del cuál una sociedad como la nuestra, llena de banalidades y de individuos egoístas, no puede permitirse el lujo de prescindir; tema a parte, sería el comentar la cantidad de dinero que permiten ahorrar a los diferentes gobiernos.
Pero, la Iglesia, también tiene su parte "pecadora", y yo particularmente creo que no esta sabiendo conservar sus fieles, que son su mayor tesoro, y a los que no esta sabiendo entender; es cierto, que la Iglesia no es una democracia, es una jeraquía, cuyo máximo "dirigente" es el Papa, al cuál no creo que pueda recriminar nada, ya que su mensaje es siempre el del cristianismo puro y supongo que no es de su menester andar "adaptando" los textos sagrados. Para mi el problema está en las parroquias, dónde los curas y sacerdotes se han convertido en pequeños señores feudales que se creen moralmente por encima de sus files, opinando sobre si una familia es más familia si es entre un hombre y una mujer que si es entre dos hombres, aconsejando que el uso del preservativo es algo contra-natura, etc. y cuyos mensajes son cada vez menos cercanos a sus oyentes reales. Las Iglesias se vacían, ya nadie es practicante, o sólo asisten ancianos, al igual que los seminarios, con cada vez más inmigrantes que ven en la "carrera sacerdotal" un futuro de provecho. Puede que sea por eso por lo que los curas se centran, mayoritariamente, en labores de captación y fomento del culto, que parecen sectarias, y les alejan de los auténticos valores cristianos.
Ahora reniego de esta institución, porque la están corrompiendo, y la veo como otra secta legal más. Puede que cambie, ya ha cambiado mucho desde sus comienzos hace más de dos mil años, pero como todos sabemos, siempre ha sido a base de errores y siglos. Sólo me queda decir: «Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen»
Desde que tengo memoria, el cristianismo ha estado presente en mi vida, mi familia es cristiana, y la mayoría de mis amigos, también. Me bautizaron, hice la Comunión sin saber muy bien lo que era, pero ya en mi adolescencia decidí sin ningún tipo de presión, mis hermanos optaron por lo contrario, renovar mi fe católica mediante el sacramento de la Confirmación; pero a pesar de todo esto, y muy posiblemente debido a ello, he sabido diferenciar muy claramente el cristianismo, es decir, sus valores, de la Iglesia como institución en sí.
El cristianismo me resulta imprescindible, me parece la religión, ética, moral, ley universal, o como se quiera llamar, idónea para la convivencia, progreso y bienestar del ser humano. Sus valores: generosidad, humildad, paciencia, templanza, caridad, diligencia, y tratar al prójimo como desearíamos que nos traten a nosotros, son irreemplazables, y por ello debemos conservarlos; he aquí el sustento de gran parte de mi ideología conservadora.
Por otro lado esta la Iglesia, que tiene sus cosas buenas, como sus fieles, que realizan labores de beneficencia, integración, educación, ayuda social, etc. ya sea directamente, mediante las diferentes congregaciones religiosas, como las Misioneras de la Caridad o los Salesianos, o indirectamente, colaborando en diferentes asociaciones católicas, como Cáritas, Manos Unidas o Intermón; que enaltecen el cristianismo y lo colocan como un bien social, del cuál una sociedad como la nuestra, llena de banalidades y de individuos egoístas, no puede permitirse el lujo de prescindir; tema a parte, sería el comentar la cantidad de dinero que permiten ahorrar a los diferentes gobiernos.
Pero, la Iglesia, también tiene su parte "pecadora", y yo particularmente creo que no esta sabiendo conservar sus fieles, que son su mayor tesoro, y a los que no esta sabiendo entender; es cierto, que la Iglesia no es una democracia, es una jeraquía, cuyo máximo "dirigente" es el Papa, al cuál no creo que pueda recriminar nada, ya que su mensaje es siempre el del cristianismo puro y supongo que no es de su menester andar "adaptando" los textos sagrados. Para mi el problema está en las parroquias, dónde los curas y sacerdotes se han convertido en pequeños señores feudales que se creen moralmente por encima de sus files, opinando sobre si una familia es más familia si es entre un hombre y una mujer que si es entre dos hombres, aconsejando que el uso del preservativo es algo contra-natura, etc. y cuyos mensajes son cada vez menos cercanos a sus oyentes reales. Las Iglesias se vacían, ya nadie es practicante, o sólo asisten ancianos, al igual que los seminarios, con cada vez más inmigrantes que ven en la "carrera sacerdotal" un futuro de provecho. Puede que sea por eso por lo que los curas se centran, mayoritariamente, en labores de captación y fomento del culto, que parecen sectarias, y les alejan de los auténticos valores cristianos.
Ahora reniego de esta institución, porque la están corrompiendo, y la veo como otra secta legal más. Puede que cambie, ya ha cambiado mucho desde sus comienzos hace más de dos mil años, pero como todos sabemos, siempre ha sido a base de errores y siglos. Sólo me queda decir: «Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen»
